Piloto perdido en la selva amazónica logró sobrevivir tras permanecer 36 días a la deriva

La noticia de la lucha de un piloto perdido en la selva amazónica durante 36 días para sobrevivir luego de un accidente de avión ha dado la vuelta al mundo. El hombre tuvo que idear todas las formas posible para mantenerse con vida. ¿Cómo lo logró? Te compartimos su increíble historia.

Los medios locales informaron que todo ocurrió cuando el piloto brasileño Antonio Sena fue contratado para realizar un servicio aéreo en una mina ilegal de oro en la Amazonía brasileña, debido a que el motor de la aeronave donde se transportaba paró a mitad de vuelo y acabó estrellándose en un apartado riachuelo.

Piloto perdido en la selva amazónica

No obstante, el hombre de Brasil salió ileso del accidente y no dudó en apresurarse a rescatar algunos alimentos que tenía en el avión como unas tres botellas de agua, doce panes, cuatro latas de refrescos, una cuerda y un saco de tela. Al poco tiempo, la aeronave estalló y perdió todo posible contacto.

“Pasé la primera noche e intenté asimilar todo lo que iba a suceder. Muchos años atrás había realizado un entrenamiento de supervivencia en la selva, en la época en la que trabajaba para otra empresa de taxi aéreo”, declaró el piloto perdido en la selva amazónica.

Como dicta el manual, los primeros siete días se mantuvo en el lugar del accidente para esperar a los equipos de rescate. Varios aviones sobrevolaron la zona, pero cada día que pasaba el ruido era menos intenso y sus esperanzas de salir con vida también.

Durante la primera semana permaneció en el lugar del accidente esperando un posible rescate, pero la situación era tan complicada que en el quinto día grabó un video de despedida para su familia.

“Esa noche decidí hablar con Dios. Le dije: ‘Si tu voluntad es que encuentre a mi familia, dame fuerza, porque yo lo he intentado solo y no lo he conseguido. Parece que funcionó”, recuerda.

Luchar por sobrevivir

Sena decidió idear un plan para salir con vida de la selva amazónica. “En el octavo día cogí todas mis cosas y comencé a caminar hacia el este. ‘Aquí no voy a morir’, me dije”, afirmó.

Comenzó a trazar un plan para salir de las garras de la selva amazónica, a la que describe como "un gran organismo vivo pulsante". Un bosque con muchos bosques en su interior

El piloto brasileño se adentró a la frondosa selva con un machete que creó con ayuda de un trozo de madera, una navaja y un cuchillo. “Los primeros días, principalmente por la noche, tenía mucho miedo. Es cuando la selva se manifiesta. Hay muchos ruidos desconocidos y como no los reconoces parecen despertar tus miedos más íntimos. Con el tiempo empecé a reconocer algunos ruidos. Es impresionante cómo la selva te engaña. Me engañó mucho”, reveló.

En el interior del bosque la rutina fue la misma durante largos días: despertaba a la luz del alba y caminaba durante horas en dirección al sol hasta poco después del medio día, cuando paraba para buscar un lugar para acampar, siempre lejos de los ríos.

Ello porque el agua, cuenta, atrae a los grandes depredadores de la Amazonía: el jaguar, el yacaré y la venenosa anaconda.

"Todos dicen que es una región que está llena de jaguares. Nunca encontré uno. Creo que la mezcla de Dios y de saber cómo alejarme de ellos me ayudó", asegura.

El hambre era “muy habitual” para Sena durante los 36 días que pasó perdido en la selva, por lo que tuvo que alimentarse con lo que proveía la naturaleza. “Empecé a observar pequeñas frutas blancas y no sabía lo que eran. Vi que caían de los árboles, porque los macacos los movían. Vi que ellos comían. Si los monos comen, es bueno”, indicó.

Tiempo después descubrió que se trataba de breu, un fruto ampliamente utilizado por la industria cosmética. Encontró cacao en cuatro ocasiones y tres huevos de nambú, un ave característica de la Amazonía.

Tras casi 30 días en la inmensidad de la selva, el piloto ya no tenía fuerzas y había llegado al límite con constantes calambres y pérdida de visión, sin embargo, no todo estaba perdido porque llegaría la ayuda que él necesitaba para sobrevivir.

Según sus declaraciones, Sena escuchó el ruido de una motosierra a lo lejos y caminó por el bosque siguiendo el lejano sonido, por el cual tuvo que adentrarse a un pantano y atravesar un río. Empapado, continuó caminando por el bosque persiguiendo el ruido. Fue entonces cuando encontró una lona blanca y, kilómetros después, un hombre.

"Me miró muy asustado. Se quedó parado, con las castañas en la mano", recuerda.

Minutos después llegó otro hombre y juntos caminaron hasta la base de los recolectores de castaña. Una vez allí se avisó a los equipos de rescate y a su familia a través de la radio. Era el fin de su odisea.

"Mis hermanos no desistieron en ningún momento, siempre creyeron que estaba vivo. Yo sentí su fuerza. No desistieron", cuenta entre lágrimas.

Sena, quien volvió a sobrevolar recientemente el lugar del accidente, narrará ahora su historia en un libro titulado "36 días: la saga del piloto de avión que cayó en la Amazonía y se reencontró con Dios", de la editora Buzz.

"Fui transformado dentro de esa selva. Mis hermanos fueron transformados también. Gracias a Dios esa historia está transformando a mucha gente también. Es lo único que queremos. Solo eso."

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